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JOSÉ
GUERRERO
Tras la guerra civil estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y viajó por Europa para luego instalarse en Nueva York junto a su esposa, Roxane Pollock, una periodista norteamericana a la que había conocido en Roma. Empezaba para el pintor un periodo duro, pero apasionante, que marcaría su futuro. Los años sesenta, durante los cuales se reencontró con España, constituyen uno de los periodos clave de la obra de este gran pintor, cuyo arte eufóricamente colorista fue reivindicado por muchos s jóvenes creadores de la transición. |