El pasado fin de semana se realizó en Huéscar (Granada) el VI Mercado Medieval. Este Mercado trata de mostrar, para deleite de foráneos y nativos, productos artesanos típicos de la zona, o eso era lo que se pretendía al comienzo, ya que cuando se realizan este tipo de actos de lo que se trata es de realzar los productos del lugar y así atraer a turistas y visitantes para que acudan a nuestro pueblo e inviertan en la economía del lugar, que de eso trata el turismo. Tras unas cuantas ediciones, este mercadillo ha ido perdiendo su esencia. Los productos típicos, artesanos, se han ido convirtiendo en puestos de personas extrañas que nos pretenden vender cualquier producto, sea artesano o no.
Y no es la primera vez que ocurre algo con respecto a este Mercado Medieval. Este año, desde Navidad, algunas personas del pueblo se venían preparando para poner en el mercadillo un puesto de dulces, y siempre les dijeron que no había ningún problema, hasta que dos días antes los llama el organizador del evento para decirles que es imposible poner el puesto, porque vienen otras personas que no son del pueblo con un puesto también de dulces y que la condición para venir era que su puesto fuera el único de dulces, y claro, él no se iba a pelear con ellos porque iban a hablar mal de Huéscar. ¿Y los demás qué? ¿Por qué unas personas de fuera tienen preferencia sobre las del pueblo que realiza el Mercado? ¿Por qué tiene que haber un solo puesto con la exclusividad? ¿Por qué puede haber varios puestos de todo lo demás y de dulces sólo uno? Pero no sólo el de dulces, que lo mismo el de los quesos, que también era de personas que venían de fuera. ¿No te trata de hacer publicidad del pueblo y de sus productos? Pareciera que hay una mafia encargada de organizar el Mercado donde unos extraños prevalecen sobre la gente del pueblo. ¿O es que los puestos del Mercadillo son para el mejor postor?


