Sr. Director del Ideal:
Me dirijo a Ud. para dar a conocer el acoso psicológico que muchos trabajadores estamos sufriendo a diario en nuestros trabajos. Ardua tarea complicada si a ello le sumamos el fin que se persigue con esta actitud por parte del personal directivo de reconocidos servicios para reemplazarte por otra persona o directamente y sin anestesia para meter a un familiar en tu lugar porque está en paro, después de haberte costado Dios y ayuda haber aguantado durante años su autoritarismo, amenazas, desplantes, y que no se encarguen también de divulgar que eres una persona conflictiva de cara a la galería.
El poder e impunidad que creen tener estos directivos y su participación en el juego del poder gracias al nivel jerárquico donde se encuentran, los hacen arriesgar poco o nada con sus actuaciones. Y quien tiene poco que arriesgar termina infringiendo todos los límites de conducta, comportándose de cualquier manera sin correr riesgos. Discriminan, acosan y mantienen comportamientos que son vistos con cierta naturalidad dentro del entorno laboral para conseguir su objetivo: que el propio trabajador deje vacante su puesto para no ver afectada su salud en la mayoría de los casos….
Al margen de toda profesionalidad de los encargados de estos servicios, tras ver su modus operandi, se desarrollan normas implícitas y estructuras de poder informales que terminan siendo un infierno para aquellos trabajadores que las sufren salvo que tengas una autoestima a prueba de bombas. Regímenes que se perpetúan y acaban teniendo éxito porque son apoyados por los propios compañeros o simplemente no pasan a ser conocidos por superiores jerárquicos.
Estos psicópatas organizacionales que compran o eliminan a los que estiman sus rivales, consagran la LEY DE LA SELVA, con lo que las rivalidades y los enfrentamientos se materializan en la depredación del más vulnerable, del que es diferente, del que más amenaza intelectualmente o, sencillamente, del que no dispone de padrinos…
”así que… quítate tú pa’ meter a mi hermana…'


