La ansiedad que padece le hace sufrir más de diez episodios
diarios de diarrea severa, por la cual debe llevar pañales
pese a que ya tiene 14 años de edad.
«Siento terror al pensar que tengo que volver al instituto»,
manifestó ayer a este periódico
«Siento terror al pensar que tengo que volver al instituto».
Así se pronunció ayer un menor de la localidad de
Guadahortuna, que lleva un mes sin ir a clase por la depresión
de sufre a causa de un presunto caso de acoso escolar. El joven,
que cuenta con 14 años de edad, pasa todo el día en
un sofá sin ni siquiera poder salir a la calle y sin relacionarse
con nadie, excepto con su propia familia. En varias ocasiones ha
expresado su deseo de morir, aunque ayer declaró a este periódico
que ese anhelo ya se le ha pasado. «Ahora no quiero morir,
pero estoy como un viejo y no puedo ni andar», manifestó.
Se ve como un anciano por no poder desenvolverse con normalidad
en su vida cotidiana, aunque en realidad también parece un
bebé: pese a sus 14 años de edad, lleva puestos pañales.
La razón es la siguiente: la ansiedad que padece le hace
sufrir más de diez episodios diarios de diarrea severa, que
le resulta incontenible y que le impide hacer nada.
En este caso ya han intervenido varias partes. Por un lado, el joven
se encuentra en tratamiento psicológico por la fuerte depresión
que vive; por otro, está siendo controlado por especialistas
en medicina interna y en aparato digestivo; y finalmente también
ha intervenido la Guardia Civil, que ha derivado el asunto hacia
la Fiscalía de Menores, que ya ha tomado declaración
a los dos jóvenes acusados del presunto acoso.
Según el relato de los padres de este estudiante de Guadahortuna,
los primeros síntomas aparecieron el pasado mes de diciembre.
En aquel momento, el instituto de enseñanza secundaria Isabel
la Católica de la citada localidad -donde estudia- comunicó
a los progenitores que el menor estaba ofreciendo un rendimiento
escolar sensiblemente inferior a lo habitual. Este chaval siempre
ha obtenido excelentes notas, y su expediente académico está
trufado de sobresalientes y notables. Era, de hecho, uno de los
alumnos más brillantes de su curso. En aquel entonces, estudiaba
segundo de ESO.
Burlas e insultos
«Mi hijo empezó a dejar de salir a la calle, y muchos
de sus compañeros dejaron de hablarle. Al final, dijo que
no deseaba hacer el viaje de estudios que estaba programado porque
casi ningún niño de la clase le hablada», narró
ayer la madre. Según las explicaciones del menor, ha sido
sometido a un rosario de burlas, insultos, risas y mofas, y además
ha sido víctima de un «aislamiento total» por
parte de los compañeros. «Lo dejaban solo para todo,
incluso para los ejercicios de gimnasia en los que tienen que participar
dos personas», lamentaba ayer la madre. Este alumno también
ha sufrido robos y destrozos de sus dibujos de clase. Según
ese relato y la denuncia presentada ante la Guardia Civil, los principales
causantes de este acoso psicológico dentro del ámbito
escolar son dos chavales, antiguos amigos del joven. El origen de
este caso de presunto 'bullying' parece en verdad una fruslería:
al parecer, a uno de estos amigos -llamémosle A- le gustaba
una chica de Guadahortuna, de modo que el otro amigo -llamémosle
B- le pidió al presuntamente acosado que preguntara a la
joven si ella le correspondía. La muchacha dio calabazas
a A, y el mensajero pagó el pato: B acusó a la ahora
víctima de haber hundido a A al transmitirle la negativa
de la chica. Desde ese momento, siempre según este testimonio,
comenzó una incesante labor de acoso psicológico de
A y de B contra este chaval.
«Por ahí viene el maricón» o «eres
un bragas de lata» son algunas de las expresiones que A y
B han dirigido durante este tiempo a su víctima. Según
la madre del acosado, principalmente B se ha encargado de poner
a todos los alumnos del colegio en contra de su hijo, de modo que
la burla y el aislamiento son generales.
Las cosas, explicó la madre, se han agravado con el inicio
del nuevo curso. Según sus manifestaciones, los dos ex amigos
de su hijo siguieron su práctica sistemática de acoso
contra él, de modo que a los pocos días de comenzar
el curso académico hubieron de ser separados en clases diferentes
para intentar atajar la situación. Pero tal medida, agregó,
resultó insuficiente, pues continuó la misma tónica.
Desde entonces, el menor no pudo soportar más la situación
y comenzó a dejar de ir a clase, presa de una depresión
grave. Las diarreas eran ya continuas, de modo que el chaval se
veía permanentemente inundado de sus propios excrementos.
Espasmos nerviosos
Desde el pasado 19 de octubre, este menor de edad ya no ha vuelto
a pisar el colegio. No consigue superar su depresión, y tampoco
la medicación contra la diarrea parece surtir efecto. Los
episodios diarreicos se deben, presuntamente, a los espasmos nerviosos
y de ansiedad que sufre como consecuencia del posible acoso escolar.
Tal problema se remonta al pasado mes de marzo.
El joven pasa todo el día en casa, arrellanado en el sofá.
No sale a la calle para nada. Pesaba 51 kilos, pero ahora ha bajado
hasta los 41, es decir, ha perdido nada menos que diez kilos en
este periodo de tiempo. «Siento terror al pensar que tengo
que volver al instituto», manifestó ayer. El joven
es ahora incapaz de leer y de hacer ninguna clase de deberes. Hay
diversos informes relacionados el caso y que obran en poder de este
periódico. Por un lado, la Unidad de Salud Mental del Hospital
Materno-Infantil de Granada sentencia en su informe clínico
que «el chico se siente acosado y, sobre todo, activamente
segregado del resto de los compañeros, y sobre todo por parte
de alguno de ellos en particular».
El psicólogo aprecia en el paciente «síntomas
ansiosos» y «sintomatología de carácter
depresivo, en relación siempre con el rechazo y aislamiento
de que se siente víctima y la mofa que ciertos compañeros
hacen de su estilo personal de ser».
Por otro lado, la madre presentó el pasado 26 de septiembre
una denuncia ante la Guardia Civil por el «acoso psicológico»
contra su hijo por parte de un grupo de niños del colegio
y en particular de dos de ellos. El maltrato, matiza, nunca ha sido
físico. Tras realizar sus diligencias, la Guardia Civil ha
dado traslado del caso a la Fiscalía de Menores de Granada
por si pudieran haber comportamientos delictivos en este asunto.
La Fiscalía ha abierto expediente de reforma y el pasado
miércoles tomó declaración a los dos principales
acusados de acoso escolar contra el joven. Según pudo saber
este diario, las diligencias siguen abiertas y la Fiscalía
aún no ha tomado decisión alguna.
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