Una manifestación espontánea recorre las calles
de la localidad en apoyo al chaval que ha tenido que dejar las clases
La familia recibe innumerables adhesiones tras divulgarse
su problema
El caso del adolescente de 14 años de edad que ha tenido
que dejar las clases al sentirse acosado por sus compañeros
dio ayer un vuelco. Después de que este diario hiciera pública
ayer la situación del menor -que padece una fuerte depresión
por el presunto acoso, que además le ha ocasionado un cuadro
de diarreas severas con más de diez episodios diarios, por
lo cual debe llevar pañales-, una manifestación espontánea
recorrió el pueblo en apoyo del chaval.
La manifestación se organizó sin que nadie la convocase
expresamente, y surgió como modo de protesta por las circunstancias
que sufre el menor y como gesto solidario hacia él. La marcha
partió desde las puertas de la casa de la familia y continuó
por la carretera hasta la sede del instituto de enseñanza
secundaria Isabel la Católica, donde el presuntamente acosado
cursa sus estudios.
La noticia corrió rápida por el pueblo, de 2.000 habitantes
y situado a unos 50 kilómetros de la capital. A medida que
se sucedían los comentarios entre el vecindario iba creciendo
la indignación por las circunstancias de este adolescente,
que está postrado en un sofá todo el día sin
salir a la calle y sin tener relación con nadie. Sus palabras
son lo que mejor ilustra su estado: «Siento terror al pensar
que tengo que volver al instituto», dijo anteayer a este diario.
A las cuatro de la tarde se organizó la concentración
ante la casa de la familia. Con pancartas alusivas al acoso escolar,
la marcha concluyó delante del instituto. La Guardia Civil
protestó a los padres del joven por la situación que
se había creado, pero el padre aseguró que no era
responsable en absoluto de la convocatoria. El propio padre se encargó
de cortar el tráfico en la carretera para que no se produjeran
incidentes.
Emoción y gratitud
La familia del menor mostró en todo momento su emoción
y su agradecimiento por las señas de afecto y solidaridad
que recibió a lo largo de todo el día. El joven, que
no asiste a clase desde el pasado 19 de octubre por la depresión
y los problemas físicos que padece, olvidó por unos
momentos el aislamiento que ha vivido en el instituto, según
dice, a causa del acoso a que ha sido sometido.
La manifestación sirvió además para destapar
nuevos casos de presunto acoso escolar en la localidad de Guadahortuna.
Según el relato de los allí presentes, otras cinco
personas sufrieron circunstancias parecidas a las de este chaval.
La madre del joven, Antonia Martínez, relató que en
uno de estos casos, el acosador es el mismo que ahora se ceba con
su hijo. En los demás supuestos, agregó, se trata
de otras personas. Cuatro de estos cinco nuevos casos se produjeron
en el pasado, mientras el quinto aún subsiste. Se trata,
dijo Antonia Martínez, de un chaval sometido a aislamiento
y que es «acusado de maricón». Esta madre y el
chico se fundieron ayer en un abrazo.
Se da la circunstancia de que en cuatro de estos cinco supuestos,
las personas acosadas tuvieron que dejar Guadahortuna a causa de
este problema, agregó Antonia Martínez. El 'reparto'
fue así: una chica y un chico se trasladaron a la localidad
de Huelma, otro se marchó a Granada y otro lo hizo a Diezma.
A juicio de la madre, estos casos se han producido sin que las autoridades
hayan tomado las medidas necesarias.
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