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El 90% de alumnos agresores sigue en el centro mientras las víctimas se van o se 'hunden'

Los traslados de colegios y las bajas por depresión son las salidas más habituales para evitar al maltratador
Los docentes denuncian que la Administración no apoya

Luis Wulff quedó encerrado en su despacho por el padre de un ex alumno del IES Montevives de Las Gabias el pasado mayo de 2005. Allí fue insultado, zarandeado y amenazado. En 29 años como profesor «nunca había sufrido un espectáculo tan denigrante». Lo más parecido: «Cuando en tiempos de Franco fui encarcelado diez días». Este suceso ha marcado un antes y un después en su vida: «Sufres la impotencia y la injusticia en primera persona. Resulta humillante y cuesta mucho levantar el vuelo».

El alumno pidió el traslado de instituto y nunca más se han cruzado las caras este profesional y el padre del escolar. No es lo normal. El 90% de los agresores -alumnado o padres- apenas sufre represalias, mientras los profesores o los otros escolares agredidos se ven forzados a cambiar de centro o hundirse en una fuerte depresión hasta reincorporarse a las aulas.

«La máxima sanción para el alumno es la expulsión durante un mes, y si se trata de un padre el centro sólo puede denunciar el hecho». Las palabras pertenecen al presidente de la Junta de Personal Docente -órgano representativo del profesorado granadino de la enseñanza pública-, José Antonio Mesa, quien reconoce que «la casi totalidad, más del 90% de estos agresores, queda impune». Ni siquiera la Administración educativa se persona como acusación particular, sólo presta su gabinete jurídico al afectado. La Consejería de Salud sí denuncia de motu propio cualquier agresión a sus trabajadores: una forma sutil y elegante de evitarle más problemas al asalariado.

Los casos de violencia contra profesores que han trascendido desde mayo de 2004 hasta enero de 2006 suman nueve y los de acoso escolar tres. El balance de estos sucesos arroja un saldo escalofriante: sólo dos alumnos cambiaron de centro, el resto continúa en el mismo IES o colegio. En los casos de padres agresores sólo uno está acusado de cometer delito, lo cual conlleva una pena de prisión pero inferior a los dos años no obligándole a ingresar en un penal.

Sin respaldo

«El profesorado no dispone de suficiente respaldo ante estas agresiones. Muchos no denuncian para protegerse de posibles represalias», explica Luis Wulff, director del IES Montevives de Las Gabias. Este director denuncia la carencia de medios humanos que sufren estos centros y la impunidad de la que disfrutan los menores que impiden al profesorado desarrollar su ejercicio docente. «La Justicia debería crear juzgados especializados para tratar los temas de violencia escolar. Y la administración debería dar soluciones efectivas para los escolares que no quieren continuar. La mayoría de los agresores son chavales que no quieren estudiar y son bastante absentistas».

José Antonio Mesa recuerda que la Consejería de Educación aún no ha adoptado ninguna medida para mitigar las agresiones en los centros educativos. «Se habla de crear observatorios y de planes de convivencia, pero seguimos igual que en 2004».

Las reivindicaciones: contratación de más personal no docente como mediadores culturales o educadores sociales, ratios más bajas en centros ubicados en barriadas marginadas así como planes específicos, y programas de cualificación profesional para menores de 16 años.

 
       
Redacción Ideal Digital | Especial Violencia en los Colegios