Un alumno denuncia que sufrió vejaciones sexuales tras
ser acusado de «maricón».
El pediatra lo remite a la consulta del psiquiatra por su depresión,
que le impide salir.
Un alumno del instituto þngel Ganivet, de Granada, no acude
a clase desde el pasado día 11 de enero al no poder aguantar
más las humillaciones a las que, según sus padres,
se veía sometido. El chaval, de 13 años de edad, permanece
en su casa y sin salir a la calle como consecuencia de la depresión
que padece por las vejaciones de que ha sido víctima por
parte de un grupo de alumnos, siempre según la denuncia formulada
por los padres. La dirección del instituto, por contra, niega
los hechos y asegura que no se ha probado ninguna agresión.
Entre las humillaciones que relatan los padres destacan algunos
lances ocurridos presuntamente en los servicios del centro educativo.
«El niño empezó a contarnos que en el servicio
lo cogían sus compañeros y lo ponían de rodillas.
Los niños se sacaban el miembro y lo obligaban a hacer cosas
asquerosas. Le metían la cabeza en el váter y le daban
con la tapadera. Y además, en el patio y delante de otros
compañeros, una niña cogía palos, se los ponía
por el culo y decía: '¿Veis como es maricón
y le gusta?'. Esto ha ocurrido durante tres meses», resumió
ayer la madre.
La narración cronológica de los progenitores es la
siguiente. El joven ingresó este curso en el instituto þngel
Ganivet, y ya pronto comenzó a presentar un comportamiento
anómalo. Esta versión de los hechos indica que el
chaval empezó al cabo de unas semanas a decir que no quería
ir a clase porque se encontraba mal, porque le dolía la cabeza
y estaba cansado.
«Nos suplicaba de rodillas no ir a clase, hasta que un día
nos dijo que tenía mucho miedo», dice Angustias Expósito,
madre del niño.
Los padres comprobaron después que el niño se hacía
de vientre encima, pese a tener ya 13 años de edad, como
consecuencia de la ansiedad que sufría.
Los padres se dirigieron a mediados de octubre al tutor del alumno,
quien les dijo que haría averiguaciones. Después han
hablado con el jefe de estudios y con un inspector de zona, pero,
según dicen, nadie les ha dado una respuesta satisfactoria.
Una grabación
Mientras tanto, aseguran, su hijo continuó sufriendo insultos,
vejaciones y agresiones físicas. Poco a poco, ha ido destapando
ante sus padres lo que, según dice, le ocurría. Y
al ir desvelando los hechos es cuando ha narrado los escabrosos
sucesos ocurridos presuntamente en los servicios.
De acuerdo con este relato, un amigo de la presunta víctima
grabó mediante un teléfono móvil algunos insultos
y una agresión que el chaval recibió un día.
La grabación ha sido mostrada a los responsables del instituto,
que sostienen que de las imágenes no puede deducirse que
haya habido agresiones.
Como consecuencia de los hechos narrados, el niño no dejaba
de sentir «horror» al pensar que tenía que ir
a clase, y de hecho desde el pasado 11 de enero ha dejado de acudir
al instituto. Los padres han pedido reiteradamente el cambio de
colegio, pero por ahora no ha sido atendida su petición.
Los padres del menor han llevado a su hijo al pediatra para que
lo examine, y éste ha remitido al joven a la consulta del
psiquiatra al comprobar que presenta síntomas de una seria
depresión. Desde hace semanas, ni siquiera sale a la calle
por su estado de ánimo y sólo de cuando en cuando
lo hace con sus padres.
Los progenitores han presentado denuncias ante el propio colegio,
ante el Defensor del Menor en Andalucía y ante la policía.
Según consta en las diligencias policiales consultadas por
este periódico, el asunto ha sido remitido a la Fiscalía
de Menores.
«Sólo queremos el cambio de colegio, no queremos incriminar
a nadie, pero nos sentimos impotentes y sin apoyo. Lo que sí
puedo decir es que mi hijo no puede volver porque siente terror
y pánico», resaltaba ayer la madre.
Según los progenitores, este caso es un supuesto claro de
acoso escolar. «Mi hijo no paraba de decir que antes del volver
al colegio quiere morirse», resumen.
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