El centro ha elaborado un informe entrevistando sólo a
los compañeros.
El cambio de instituto se produce 19 días después
de la denuncia.
Diecinueve días han pasado desde que los responsables del
þngel Ganivet recibieran una denuncia por un caso de presunto
acoso escolar hasta que Educación ha tomado la primera medida.
Y la actuación que ha emprendido, de forma cautelar, y hasta
que se esclarezcan los hechos, ha sido la de trasladar a la presunta
víctima a otro instituto. El mismo día que Educación
tomaba esa determinación, los responsables del þngel
Ganivet redactaban el informe del caso, resultado de una investigación
que se ha extendido durante estos diecinueve días y en la
que sólo han hablado con una de las partes, los presuntos
acosadores.
La denuncia que presentaban los padres el pasado 11 de enero relataba
las humillaciones que habría sufrido el menor por parte de
algunos de sus compañeros, en el que incluso se incluían
capítulos de posibles abusos sexuales.
«El centro lo niega»
El informe del instituto llegaba ayer por la mañana al despacho
de la delegada, Carmen García Raya, pero su contenido es
una incógnita porque no había podido leerlo antes
de su cita con la prensa, en la que presentaría otros asuntos
de la delegación. Este periódico intentó ponerse
en contacto con la responsable de Educación, pero fue imposible
conocer finalmente las conclusiones a las que llegaba el escrito.
«El centro ha hecho una información rigurosa y lo niega»,
afirmaba García Raya, que declaró no estar al tanto
del tipo de investigación que habían llegado a cabo
en el centro, por ser una cuestión interna del instituto.
Sin embargo, en esta rigurosidad no se incluye entrevistarse con
la presunta víctima para conocer de primera mano su versión,
de forma que se han limitado a hablar con los demás compañeros,
que al parecer habrían negado los hechos.
García Raya anunció que Educación va a ampliar
la información y declaró estar preocupada «tanto
por que se manche la imagen del centro -de no ser verdad-, como
porque sea cierto y se produzca un caso de acoso escolar».
La delegada señaló, a modo de ejemplo, que algunas
de las narraciones que ha hecho la presunta víctima tendrían
poca fiabilidad. Así, respecto a que le metían la
cabeza en el váter y le golpeaban con la tapadera, explicó
que ninguno de los baños del centro tiene la citada tapadera,
excepto los del gimnasio. Y precisamente es en este gimnasio donde
el chico relató haber sufrido las vejaciones «y es
el lugar al que le tiene verdadero pánico», apuntó
el padre del menor.
La delegada de Educación declaró que «ya han
saltado otros casos similares de acoso que luego no eran»,
haciendo mención expresa al caso del chico de Guadahortuna
que sufría varios episodios diarios de incontinencia por
la fuerte depresión que le había provocado el acoso
de sus compañeros, según denunciaba la familia del
chico.
Guadahortuna
«El diagnóstico es una anorexia, que no está
vinculada con la situación del centro», explicó
la delegada de Educación, declaraciones que han indignado
a la familia del chico. Según la madre del menor, ha facilitado
a la delegación los informes médicos en los que se
afirma que el chico, de catorce años, sufre una fuerte depresión
por el acoso escolar, derivando en espasmo nervioso intestinal,
que es lo que le provocaban los episodios de diarrea. El joven está
actualmente ingresado en el hospital recibiendo atención
psiquiátrica y ha llegado a estar muy grave por las complicaciones
en las que derivó la depresión. García Raya
señaló que «muchas denuncias quedan en los propios
centros, que se encargan de investigarlos», y que sólo
dos de las que llegaron a Educación quedaron probadas.
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