La Policía identifica y pone a disposición de la
Fiscalía a los tres menores agresores.
La Comisaría de Motril volverá a impartir charlas
sobre 'bullying' en los institutos.
La Policía Nacional de Motril identificó y localizó
ayer, en el instituto en el que estudian, a los tres menores denunciados
por agredir con una barra de hierro, tras una riña por un
partido de fútbol, a un compañero de 17 años,
que sufrió traumatismos y contusiones en el brazo, el hombro
y la cabeza. Según informó la Comisaría de
Motril, los tres supuestos agresores fueron identificados por agentes
de la Policía Judicial, «sin ningún género
de dudas», y puestos a disposición de la Fiscalía
de Menores.
Los menores no fueron detenidos, según aclaró el inspector
de Policía Nacional en Motril Francisco Polo, sino identificados
para dar cuenta a la Fiscalía y que sea esta instancia judicial
quien les tome declaración. La Policía no interrogó
a los supuestos agresores, menores de edad, y se cuidó especialmente
el procedimiento de identificación en las dependencias del
centro educativo «para no estigmatizar a los menores».
Acompañado a clase
Los padres del menor almuñequero agredido, que vive entre
semana en una residencia de estudiantes, insistieron ayer en que
la agresión se produjo en el interior del Instituto La Zafra
de Motril, cuando el joven salía de clase. Por su parte,
la dirección del centro asegura que es imposible que la agresión
se produjera en las dependencias del instituto porque ninguno de
los profesores advirtió conflictos en la salida. La delegada
de Educación, Carmen García Raya, condenó los
hechos y anunció que el centro tomará medidas, aunque
sostuvo la teoría del director de que la agresión
se produjo fuera del IES. El padre del joven agredido, Francisco
Garrido, mantuvo ayer una tensa reunión con el director del
centro, en el que le mostró su indignación por sugerir
que su hijo miente. «Mi hijo no se peleó, a mi hijo
le pegaron, que es distinto, y es una vergüenza que intenten
convencernos de que la agresión ha sido fuera del centro»,
valoró el padre. Además, Garrido reprochó al
director del centro «que lo único que le preocupe sea
el daño que se le causa a la imagen del instituto en periodo
de matriculaciones, en lugar de la seguridad de los alumnos».
El joven agredido, que tuvo que ser atendido en el hospital, se
recupera de sus heridas y retomó ayer las clases con normalidad,
aunque acompañado por monitores de la residencia. A raíz
de este nuevo episodio de violencia en las aulas, la Comisaría
motrileña va a retomar su programa de charlas en los IES,
que dirige el inspector Francisco Polo, para concienciar a los alumnos
de que la violencia no es la vía para solucionar conflictos
e informarles sobre el bullying, o acoso escolar.
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