Una menor acepta una pena de 40 horas de servicio a la comunidad
por escribir una frase humillante contra una compañera de
clase
La frase escrita en la pizarra es irreproducible por su escabrosidad.
Acusaba a una menor de padecer infecciones venéreas y de
mantener relaciones sexuales de forma compulsiva.
Un auténtico dislate... Y también un delito contra
la integridad moral, esto es, violencia habitual, psicológica
o física, en el ámbito de las relaciones familiares
y similares, que es el precepto legal que sirve para castigar el
acoso escolar.
Sucedió en un colegio concertado de la capital granadina
y la acusada aceptó el castigo si necesidad de que se celebrase
la vista oral del juicio. La adolescente, que compareció
ante el Juzgado de Menores número 1 de Granada, reconoció
que ella era la autora de la pintada humillante. Según la
sentencia, la frase en cuestión -unida a otros insultos verbales-
hicieron que la víctima dejase de asistir a clase al sufrir
una crisis de ansiedad.
La procesada deberá ahora dedicar cuarenta horas de su vida
a ayudar a paralíticos cerebrales, gracias a un acuerdo que
suscribirán el próximo día 19 la Consejería
de Educación de la Junta de Andalucía y el Juzgado
de Menores número 1 citado acuerdo. En virtud de ese pacto
-de cuyo contenido ya informó IDEAL- los menores de edad
que sean declarados culpables de acoso escolar -u otra conducta
similar- cambiarán violencia por apoyo a personas que lo
necesitan.
En particular, desarrollarán la tarea de ayuda a afectados
de parálisis cerebral en los comedores a los que asisten
dichas personas.
Goteo de casos
Poco a poco, van acumulándose las sentencias por una conducta
que, hasta que no se produjo la dramática muerte de Jokin
-un niño vasco que se suicidó tras ser acosado en
el colegio-, era invisible. Ya no es así.
La primera condena por acoso escolar dictada en Granada se produjo
en abril de este año. El acusado, un alumno de un instituto
capitalino, aceptó someterse a terapia para modificar su
comportamiento y a dedicar 150 horas a ayudar a los paralíticos
cerebrales por un delito contra la integridad moral.
En 2005, la Fiscalía de Menores de Granada abrió 800
expedientes de todo tipo contra delincuentes juveniles e infantiles.
Cerca de un 10% de esos casos estaban relacionados con acoso escolar,
un porcentaje que ya duplicaba al que existía cuando el drama
de "bullying" estaba oculto
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