María Victoria Fernández | GRANADA
Comunicaciones: Beas, Diezma, Bérchules, de vías y caminos
En la provincia de Granada es sumamente conocida la Venta de Andar, un caserío del término municipal de Iznalloz al que, erróneamente, se le ha querido identificar con los viandantes pero que nos puede servir de ejemplo para insistir en la idea de que a un topónimo no se le debe encontrar un significado por simple apariencia a o deducción. Andar significa era y así se llamó a esta pequeña localidad en tiempos árabes en clara referencia a la tradición cerealista de la zona.
Si tiene que ver con la toponimia que hace referencia a caminos
o vías de comunicación la villa de Diezma que
aunque algunos quieren ver en su origen el tributo que se
le pagaba a reyes e Iglesia por los productos que se vendían
en las mercaderías, debe su origen a la voz latina
décima piedra que señalaba la distancia
en millas que, en este caso concreto, existía entre
Diezma y la calzada romana que pasaba por Acci (Guadix). Los
árabes la llamaron Disma y Diyma
y hablan de la existencia en ella de un parador donde el viajero
podía pernoctar al finalizar su etapa, aunque en el
siglo XVI era sólo una cortijada con nueve casas.
También está Bérchules a la que los árabes
denominaron Buryil y los cristianos El Bérchul
y que, aunque no lo parezca, tiene su raíz en la voz
latina porticellus (diminutivo de portus=puerto
pequeño) y que el dialecto árabe granadino hizo
evolucionar hacia la voz bérchele de donde
procede el nombre actual. Y también un significado
similar adquiere la localidad alpujarreña de Pórtugos
aunque, en este caso, se cree que procede del término
romano porta (puerta, entrada, paso estrecho
entre dos montes).
Por último está el término de Beas que
procede de la voz latina viax y que los árabes
adoptaron como Biyas si bien hay autores que,
en el caso concreto de Beas de Granada, la identifican con
la llamada alquería del acónito,
una planta herbácea que crece en lugares umbríos
y húmedos. No tiene esta dualidad Beas de Guadix, que
fue el apeadero de quienes procedían de Granada (Ilíberi)
e iban hasta la calzada que unía Acci (Guadix) con
Cástulo (Linares), ramal de la Vía Herculea.
Árboles y plantas:
El sabor de la tierra,
el mundo vegetal
Los romanos la llamaron Basti. Los árabes madina
Bastha o Batza y hasta nosotros ha llegado
con el nombre de Baza, una importante ciudad de la que fuentes
árabes informan de la fertilidad de su suelo, la importancia
de la seda con la que confeccionaban excelentes brocados,
el cultivo del azafrán, sus zocos y mercados. No es
extraño, que muchos autores la hayan asociado a la
voz árabe Basta que significa prosperidad
pues ningún otro nombre podía resumir las bondades
de una ciudad tan afortunada, «a la que Allah concedió
una gran belleza» y cuyos alrededores «cautivan
el alma y los ojos».
Rica y próspera tuvo que ser también la tierra
de Galera (Galira=tierra fértil) y, en
especial, Yilyana, Esfiliana, una villa romana de la que dijeron
los autores árabes que «es tan grande que parece
una ciudad como las demás» aunque de ella destacaban
sus manzanas, conocidas y alabadas en todo Al-Andalus como
«las manzanas yilyani con las que Dios dotó
este lugar..., de gran tamaño, brillo de piedra preciosa,
un dulce bocado y un aroma puro y penetrante».
Entre los pueblos que deben su nombre a la abundancia de una
determinada especie vegetal se encuentra, asimismo, Pinos
Genil que hasta hace pocos años fue, y seguirá
siendo para los más antiguos del lugar, Pinillos, un
topónimo que se aproxima más a su origen e historia
pues, Pinillos, es la versión árabe, en plural
y diminutivo (Biniyallus) de la voz latina pinus
(pino) y así se le menciona en documentos árabes
del siglo XIV.
Dos siglos antes (siglo XII) ya se nombra, no obstante, a
Pinos Puente pero como una sola localidad Binus,
a la que con el tiempo pudo unirse otro núcleo de población
llamado Bunt o al-Bunut (puente) que
dio origen al actual nombre y municipio aunque su raíz
también está en la voz latina pinus,
al igual que ocurre con Píñar (en árabe
Binar y en romance Pinyar).
Tierra de encinas fue, originariamente, Albolote; de chopos,
Polopos; de torviscas, esa planta que se utilizaba para envenenar
el agua de los ríos y poder así atontar a los
peces y pescarlos, en Torvizcón; de laureles, Laroles
(al-Larolex) y el mirto o arrayán estuvo
presente en la esencia paisajística de Murtas y Motril.
En el caso concreto de Motril se cree que su nombre procede
de la voz latina murtetu (lugar de mirtos)
y que con su posterior evolución mozárabe-árabe
derivó hacia mutretu=mutrit=mutril=Motril.
En relación a las viñas tenemos en Granada varios
topónimos como Albuñol y Albuñuelas que
proceden del latín vineola, diminutivo
de vinea (viñas) y que ,en
el primer caso, concuerda perfectamente con su tradicional
riqueza vineícola, aunque también tenemos Pampaneira
que deriva de pámpanu (pámpano,
sarmiento de la vid).
En referencia a explotaciones agrícolas tenemos, asimismo,
varios ejemplos como el caso de Cortes (para los árabes
Qultis) que heredaron del latín (cohors,
-ortis) su primitivo significado de pequeña explotación
agroganadera (cortijo, casa de campo), muy presente
en la toponimía española, u Otívar que
también puede hallar su significado de huerto o jardín
en la voz latina orti que los árabes adaptaron
como al-Yanna (Alamedilla=la huerta).
De extrema generosidad fue la naturaleza con el Valle de Lecrín, uno de los distritos del reino de Granada que, con sus correspondientes castillos, alquerías y torres, agrupaba a veinte localidades en una de las zonas más privilegiadas de la geografía granadina. Entre los autores árabes se le conocía como Iqlim Garnata (distrito de Granada) o Iqlim al-Qasb (distrito de la cañar de azúcar) por servir de acceso a las grandes plantaciones que se encontraban en Motril, Salobreña y Almuñécar.
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De 'Vâica' a Vega
El topónimo vega se identifica, normalmente, con una zona concreta próxima a Granada capital pero esta palabra está unida a otras muchas localidades de la provincia. Un escritor árabe que visitó Al-Andalus en el siglo XIII preguntó a los habitantes de Granada el significado de esta voz y alguien le dijo que vega «era toda región habitada, sea llana o montañosa, con tal de que sea terreno cultivado». La palabra tiene un posible origen ibérico o latino, váica o baiga con un significado de campo, heredad. Los árabes le aplicaron el término Fahs (vega) a cualquier tierra que fuera baja, llana y fértil y enaltecieron, más que ningún otro pueblo, la Vega de Granada, donde se concentraban más de 300 alquerías o aldeas que cultivaban viñas, cereales, almendros y todo tipo de árboles frutales y productos de huerta para abastecer a los habitantes de la capital. La calidad de la tierra, según Mª Carmen Jiménez Mata, iba en paralelo a su precio pues sólo podían acceder a ella los grandes funcionarios de la Administración. |