opinión
Un lugar en el mundo
Antonio Guzmán | Director comercial de Unioliva
Todos los que vivimos en esta provincia, al viajar fuera de Jaén en uno u otro momento, hemos experimentado esa sensación de patria cuando, refiriendo a alguien nuestra procedencia, en seguida ese alguien ha saltado como un resorte con comentarios sobre lo magnífico que es el aceite jienense. Sin embargo cuando se profundiza más en ese comentario y se le interroga por las marcas de aceite de Jaén que como consumidor conoce, su respuesta es desalentadora.
Esto nos indica que esa identificación que hace el consumidor nacional entre Jaén y aceite de calidad no ha sido aprovechada por las empresas oleícolas de nuestra tierra, salvo honrosas excepciones, para posicionar sus marcas en la mente de dicho consumidor como una opción plausible a la hora de tomar la decisión final de compra.
Históricamente hay dos factores que han influido de manera importante en este hecho: la inexistencia de grandes actores que, desde la provincia y de una manera profesional, comercializasen con nombre netamente jienense el aceite de nuestra tierra, y la poca constancia en aquellos esfuerzos comercializadores que esporádicamente han florecido en épocas de vacas flacas del mercado de granel y que, de forma más o menos inmediata, se han marchitado cuando han cambiado las tornas en el mundo de las cisternas.
A este handicap histórico le debemos unir el hecho de que actualmente el mercado del aceite está cambiando, y que a una serie de movimientos de concentración en el mercado de la distribución le ha seguido paralelamente un exitoso movimiento similar en el mundo de la oferta de aceite envasado (curiosamente siempre fuera de la provincia de Jaén). La cruenta guerra por conseguir una mayor cuota de mercado y la tendencia de la distribución por otorgarle una mayor importancia a la marca blanca en detrimento de las marcas del fabricante (según ACNielsen la marca blanca ya supuso en 2005 más del 53% de la cuota de mercado) dan mayor sentido, en la lógica de conseguir una mayor competitividad, a la serie de absorciones y fusiones experimentadas en los últimos tiempos.
Como consecuencia se nos presenta un panorama duro, en el que ese posicionamiento de marca se intuye complicado para nuevos proyectos comercializadores con vocación de liderazgo, especialmente por los altísimos niveles de inversión que se necesitarían, aunque fuese tan sólo para acortar el mucho terreno ganado por experiencias de este tipo de fuera de nuestras fronteras provinciales.
No obstante lo anterior, estas dificultades no deben arredrar a nuestras empresas oleícolas con más tradición comercializadora, entre las que se encuentra Unioliva, a perseverar en la búsqueda de aquellos nichos de mercado donde, de forma más o menos modesta, consolidar año tras año las ventas de sus propias marcas. La hostelería (donde según el MAPA el consumo del Aceite de Oliva con respecto al consumo total de aceites no llega al 40%), la distribución tradicional y algunas cadenas de la gran distribución con mayor profundidad de surtido, sin olvidarnos de los mercados exteriores, pueden ser los canales de comercialización que nos ayuden a que la provincia de Jaén ocupe un lugar en el mundo no sólo por la calidad de producto (en la que tanto se ha trabajado) sino también en reconocimiento de marca.
Especial Expoliva Jaén | Redacción Ideal Digital