Inicio

el sector

El olivar cambia el chip: ahora la palabra clave es ‘mercado’

Tras la crisis de los precios y el revuelo del pago único, el sector vive ‘días de vino y rosas’ por la recuperación del potencial productivo

Jorge Pastor

Lo que ha cambiado el panorama para el sector oleícola en poco menos de seis meses. Del desasosiego que generaba en los olivareros el nuevo sistema de pago único a la tranquilidad de saber que el sistema de tramitación ya funciona por ‘sí sólo’ y que el grifo de las subvenciones se mantendrá abierto como mínimo hasta 2013. De los augurios catastrofistas de una de las cosechas más bajas de la última década a la calma de una producción de 1,2 millones de toneladas. De las acusaciones cruzadas entre productores y envasadores por el subidón de los precios en origen y destino al reequilibrio de las tarifas y el incremento de los niveles de consumo.

El negocio del ‘oro verde’, que da de comer directamente a 40.000 familias de Jaén y que se ha convertido en un complemento de renta indispensable para otras 68.000 (todo ello sin contar los 8.156.000 jornales de recolección y los 190.810 de molturación), fluctúa nuevamente por unos parámetros que garantizan las ventas. ¿Y por qué hemos pasado del negro al blanco en un ‘santiamén? El principal responsable de que los oleicultores vivan nuevamente ‘días de vino y rosas’ se llama clima. Tras las fuertes heladas registradas a comienzos de 2005, que en el caso de Jaén afectaron gravemente a 6 millones de olivos de las comarcas de Segura, Mágina y Sierra Sur, y la durísima sequía que vivimos ese año, en el que se esquilmaron gran parte de las reservas de agua acaparadas durante los bienios 2002-2003 y 2003-2004, los molinos han vuelto a funcionar a pleno rendimiento. Hasta marzo, según la Agencia del Aceite de Oliva, se habían recolectado 1.093,2 toneladas, lo que significa un 25,5 por ciento más que en la campaña precedente. Una magnífica noticia por dos motivos. El primero y principal porque con estos volúmenes de caldo se asegura el abastecimiento de la demanda interior y exterior. Y el segundo, porque las cotizaciones de 2,6 euros en las almazaras permiten, por una parte, que los cosecheros cubran costes y, por otra, que los comercializadores puedan aplicar unos márgenes interesantes en los lineales.

El otro factor importantísimo para la recuperación de la normalidad también tiene nombres y apellidos: Bruselas y Organización Común de Mercado (OCM). Superada la polémica sobre los resultados de la negociación y los enfrentamientos entre las comunidades autónomas para ver quién se llevaba más dinero, el reto para este ejercicio 2006-2007 era el engranaje de toda la maquinaria burocrática para el reconocimiento de los derechos y la solicitud de las primas. No coincidencia de las parcelas con las fotos aéreas del Sistema de Información Geográfica, fallos informáticos que impedían a las entidades colaboradoras diligenciar los expedientes en tiempo y forma, plazos excesivamente ajustados... problemas, problemas y más problemas que finalmente parecen haberse solucionado para la inmensa mayoría (es bastante probable que las contingencias que no estén resueltas a estas alturas acaben en la vía contencioso-administrativa).

FUTURO OPTIMISTA

Pero lo dicho, todo eso es pasado. El presente y el futuro invitan al optimismo. ‘Papá Bruselas’ seguirá inyectando euros hasta 2013 y los agricultores cobrarán haya o no haya aceituna. Y, lo más importante, los olivares han recuperado su potencial productivo. En el caso de Jaén, las 338 fábricas que han funcionado esta cosecha han procesado 2.039.000 toneladas de fruto que han dado los 66 millones de olivos censados en la provincia (3.639 kilogramos por hectárea). Al final, 470.000 toneladas de jugo gracias a un aprovechamiento del 23,05 por ciento. ¿Que cuánto es esto? Pues depende del período con el que establezcamos comparaciones. Si nos fijamos en lo que sucedió en 2006, en el que el saldo fue de 254.546 toneladas, el aumento es del 46 por ciento. Ahora bien, si echamos la vista atrás y miramos la media del intervalo 2000-2004, que es de 507.600 toneladas, el descenso es del 8 por ciento. Jaén, que aportará el 55 por ciento de todo el género que se producirá en Andalucía (890.000 toneladas), todavía esta un ‘pelín por debajo’ de sus posibilidades.

Y para 2008 el panorama tampoco es desalentador. Los más de 400 litros caídos desde el 1 de octubre le han venido muy bien tanto al olivar de secano, que daba síntomas de estrés hídrico, como al de regadío, que recibirá una aportación extra de 1.500 metros cúbicos por hectárea cuando el calor apriete. A pesar de ello, la Confederación insiste en que la situación de los pantanos no es buena (especialmente las presas de regulación de la cuenca) y advierte de que habrá menos desembalses de lo normal.

Para Andalucía las expectativas también son favorables. El aceite de oliva representa el 30 por ciento de la factura agraria de la región. También hay determinadas variables que evidencian un cambio de chip entre los profesionales del campo, que son perfectamente conscientes de que a partir de 2013 los fondos comunitarios pueden pasar a la historia, un cambio importante ya que uno de cada tres euros que ingresan los olivicultores provienen de los incentivos. En este sentido, es significativo que en la última década la superficie plantada haya aumentado en 62.599 hectáreas (ahora se contabilizan 9,2 millones de árboles más), hasta alcanzar 1.401.425 hectáreas, a pesar de que hasta mediados de diciembre de 2006 no se sabía que las plantaciones posteriores a 1998 también se incluirían en el cómputo de las ayudas. Comienza una nueva era en la que la palabra clave es ‘mercado’.

Especial Expoliva Jaén | Redacción Ideal Digital