Invitación a la belleza Nuestro propósito no es sólo recuperar para los andaluces lo mejor de nuestro pasado para poder disfrutarlo en el presente, sino, además, convertir este itinerario por nuestro patrimonio artístico en un recorrido por nuestra geografía que ayude a cohesionar aún más la Comunidad. La Cultura con mayúsculas, de la que el genio creativo de Cano es un ejemplo, es el mejor remedio contra localismos ramplones y cortos de miras que hacen del rencor hacia el vecino un signo de identidad. Afortunadamente, encontrar figuras de primer nivel que nos sirvan como parada y fonda en nuestro peregrinaje es bastante fácil en Andalucía, una tierra que siempre tuvo en los creadores uno de sus principales activos. Este año, apenas estrenado el tercer milenio, conmemoramos el IV Centenario del nacimiento de Alonso Cano, un artista brillante cuya producción hace décadas que no puede ser degustada por los andaluces a través de una visión de conjunto. Fue bautizado en la granadina iglesia de San Ildefonso el 19 de marzo de 1601 y su vida transcurrió en varias ciudades españolas (Granada, Sevilla, Madrid, Valencia y Málaga). Para muchos especialistas, forma parte, junto a Zurbarán y Velázquez, de una de las trilogías más deslumbrantes del arte español. Los tres artistas convivieron en una misma sociedad y frecuentaron ambientes artísticos comunes. Los tres vivieron una España marcada por dos centros de gravedad: la Sevilla que servía de antesala al Nuevo Mundo y el cortesano Madrid de los Austrias. Adentrarse en la pintura, la escultura y la
arquitectura y salir airoso es un privilegio que ha estado
al alcance de muy pocos a lo largo de la historia del arte
universal. Alonso Cano es uno de esos privilegiados. En todo
lo que hizo dejó el sello de su elegancia clásica,
de su formación humanista y de su capacidad para reducir
el arte a lo esencial. A la hora de valorar la vida a través
de sus creaciones antepuso la belleza al dramatismo, quizá
para equilibrar los efectos de una tormentosa peripecia personal. Modernidad y Espiritualidad Artística es, sin duda, una de las piedras angulares del programa conmemorativo de este IV Centenario, pero también hemos programado publicaciones divulgativas, material didáctico, un simposio internacional, restauraciones, conferencias Desde aquí quiero dar las gracias a todos los que nos han ayudado a conseguir que este completo programa de actos de homenaje a Cano sea una realidad. Les invito a disfrutar de su arte. |