Alonso Cano

Espiritualidad y modernidad artística

     
 
PATIO DE CASA MORISCA
Albaicín. Granada
La Granada del siglo XVII
La ciudad que conoció Cano vivió inmersa en continuas contradicciones
Mª Elena Díez Jorge
Universidad de Granada

Con motivo del IV Centenario del nacimiento de Alonso Cano el Ayuntamiento de Granada en colaboración con la Universidad ha organizado una exposición cuyo fin es recrear el ambiente cultural y especialmente artístico que se vivió en la Granada del Alonso Cano, donde nació y donde volvería en la mitad del XVII. Ayuntamiento y Universidad hemos querido aunar nuestros esfuerzos para ofrecer en la ciudad un proyecto cultural común, sabedoras de la histórica y profunda interrelación que tenemos y sentimos ambas Instituciones por la ciudad que nos vio nacer.

Recuperar y recrear noticias de las librerías, de los festejos –desde el Corpus hasta la celebración de la ya conocida entonces como la Toma de Granada– , la música o el ambiente artesanal y artístico es un reto sumamente fascinante. Nuestro deseo es proponer un viaje en el tiempo y un viaje en el pensamiento a través de los caminos artísticos de esta ciudad.
Tradicionalmente se ha planteado el siglo XVII español entre la paradoja de una época de decadencia religiosa, intelectual y económica coetáneamente a una época áurea de la literatura y las letras. Años de siglos de oro ... pero no es oro todo lo que reluce. Para los hombres del XVII no estaban asistiendo precisamente a un período floreciente de la pintura española. Los artistas

CURIA ECLESIÁSTICA
Granada

consideran como principales causas del retraso y de la crisis del arte en el país la mala coyuntura de encargos para los artistas españoles, la falta de un patrocinio resuelto y el bajo nivel de instrucción de compradores y mecenas. Y esto mismo lo vivió Alonso Cano, rodeado de continuos encargos pero en la soledad de quien se sabe en su interior con un espíritu moderno. Estas contradicciones entre la antigüedad y la modernidad, entre un mecenazgo y la individualidad del artista, nos ayudan a comprender a Alonso Cano, del mismo modo que a comprender nuestra ciudad.
Como contara Jusepe Martínez, tratadista del XVII, lo que a Cano le gustaba era discurrir y pensar sobre la pintura y frente a ello el artista y sus obras seguían siendo equiparados por lo general a los artesanos, sus creaciones se declaraban como mercancías. El taller del artista no era considerado como un centro de pensamiento sino como una tienda donde la relación con el mecenas era considerada desde un punto de vista comercial. El proceso creativo que da lugar a la obra de arte era devaluado a una simple actividad manual.

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Alonso Cano | Redacción ideal.es