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| NOLI ME TANGERE Szépmúvéstezti Múzeum. BUDAPEST |
Una exposición histórica
Ignacio Henares Cuéllar
Universidad de Granada
A la hora de escribir este pequeño esbozo nos referimos
a lo que sin duda ya es una realidad pública reciente,
que ya habrá recibido sus primeros visitantes y críticos,
en su estado de proyecto. Se habrá culminado una esperanza
social, una expectativa de política cultural iniciada
en Andalucía y que no puede limitarse en los destinatarios,
por su universalidad, y un ilusionado programa académico.
La exigencia de hacer ocupar a Cano y su obra el lugar y la
valoración merecidos en la historia de la pintura moderna
española y europea dista mucho de ser un objetivo regionalista
parroquial o sentimental, obedece a una exigencia
crítica, que los trabajos de Odile Delenda y José
Álvarez Lopera contenidos en el catálogo sobre
la pasión y el coleccionismo europeos de Cano ilustran
con gran nitidez.
Este propósito, el de hacer presentes entre nosotros
obras maestras que desde el siglo XIX figuran en museos y
colecciones extranjeras, ha centrado los esfuerzos y la gestión
de la presente muestra, pero trascendiendo cualquier intención
que suponga un mero espectáculo o la simple satisfacción
de la curiosidad diletante. La presencia en Granada del Cristo
esperando la flagelación del Museo de Bucarest,
del Crucificado del Ermitage o del Noli
me tangere del Museo de Budapest, entre otras obras,
permite antes que nada la reintegración histórica
y la valoración estética de la obra y el pensamiento
de un gran creador. A ello ayudará la permanencia de
la muestra durante el Congreso internacional que tendrá
lugar en febrero en la misma ciudad.
En su Hospital Real la exposición del IV Centenario se ha concebido como un proyecto que permita una moderna interpretación de la creación canesca y al mismo tiempo la recuperación de significaciones perdidas de nuestro Barroco católico, en una dirección crítica que los historiadores y
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| SAN JUAN EVANGELISTA EN LA ISLA DE PATMOS Szépmúvéstezti Múzeum. BUDAPEST |
especialistas han reconocido ya para el arte del siglo XVII en Italia y Francia, y que, sin embargo, tarda en abrirse camino en nuestro pensamiento coetáneo. Desde el punto de vista científico y cultural se ha perseguido un objetivo esencial, el mostrar el modo en que se producen reunidos históricamente un movimiento muy poderoso de reforma espiritual, el humanismo cristiano moderno, y otro de renovación estética, basado en el clasicismo, en la España del Siglo de Oro.
Esta es la razón por la que se ha titulado el primero
de los ámbitos, definidos museológica y museográficamente
en esta exposición, como La reforma de la espiritualidad.
En él se reúnen cuadros de diversas épocas
y opciones estilísticas, comenzando por la primera
de las pinturas encargadas a Cano en Sevilla, en 1624, el
San Francisco de Borja, espectacular tras su limpieza.
Pero no cuenta tanto la variada iconografía, que incluye
las visiones de santa Teresa, la muerte de San Francisco,
o la de San Juan de Dios, visiones o experiencias místicas
de San Benito o San Bernardo y la predicación de San
Vicente Ferrer, cuanto el clima de intensa renovación
que se produce dentro de las élites intelectuales y
el arte de la época en lo referente a la comprensión
de la experiencia religiosa, que supera las tesis de origen
septentrional y calvinista sobre el carácter limitado,
sensual y populista de nuestro Barroco.