Andalucía,hasta la médula

Soy de las convencidas de que el sentimiento andaluz y eso que se llama el ser andaluz es algo que salta a la vista. Dicen que es el talante, pero me inclino más por decir que se trata del talento. Nos sobra a los andaluces, aunque a veces lo aprovechemos mal. Somos creativos. Somos emprendedores -sí, pese a que algunos todavía se afanen en etiquetarnos de indolentes- y somos, además, diferentes. No en lo esencial, pero sí en todas esas pequeñas cosas que conforman nuestra personalidad.

Mujeres cuidadoras y mujeres de cuidado

Las mujeres estábamos insertadas en lo que no dudamos en llamar sector del trabajo sumergido. Con nuestra actividad contribuíamos al incremento del producto interior bruto (PIB), traducido en términos económicos, pero esta colaboración no se contabilizaba en los anales porque era «desinteresada, altruista y obligatoria». Nuestras madres, tías, abuelas y demás ancestras siempre creyeron que sus tareas eran un peaje a pagar por el simple hecho de pertenecer al género femenino.

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